martes, 15 de enero de 2013

1-. El rey de la creación


La locutora del informativo de TVE1 recitaba con entusiasmo el titular de la gran noticia del día: “Apresada peligrosa banda de banqueros internacionales en un paraíso fiscal del Caribe...Las pesquisas del detective privado Pere Marlone condujeron a la Interpol a la captura de los integrantes de la corporación mafiosa Los Financieros. La peligrosa y escurridiza banda está integrada por 50 banqueros, brokers, operadores cambiarios, promotores inmobiliarios, corredores de seguros y políticos. La banda operaba en 10 países de la OCDE y algunos de América Latina. Los Financieros son perseguidos por Interpol desde hace cuatro años y están acusados de estafar más de 500 mil millones de euros a clientes individuales, corporativos y al tesoro público de varios países...”

...Bzzzzzzzzzzzzzzzzbzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzbzzzzzzzzzzzzzzzzzzbzzzzzzzzzzzzzzzzzbbbbzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzbzzzzzzzzzzzzzzzzzbzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz....

¡Plaff! El manotazo contra la mejilla derecha me sacó del duermevela, pero el miserable insecto se elevó velozmente hasta el techo. El sueño de una noche de verano se había esfumado y lo que seguía allí no era el dinosaurio de Tito Monterroso, ni la rosa de Coleridge, sino la amenazante, diminuta y negra figura de un mosquito.

Me acaricié la mejilla con el dedo índice y percibí una roncha de dimensión respetable. Picaba y ardía. Lancé una mirada de odio al insecto que, a su vez, me escrutaba desde el techo. Durante largo rato estuvimos mirándonos sin pestañear. Por la dimensión de la roncha calculé que el bicho tenía que estar lleno de mi sangre, lo cual debía de hacerlo lento y pesado. Me propuse acabar con la alimaña. Sin perderlo de vista, estiré el brazo para tomar una toalla colgada sobre el espaldar de una silla cercana. Entorché la toalla y de un salto me lancé hacia arriba y solté un potente latigazo contra el techo.

Se escabulló. El color blanco de la habitación me permitió detectarlo sobre una pared lateral. Me recosté en la cama y analicé mi golpe. No, no estaba tan lento el bichejo. Observé que se desplazó más lejos de mi y se posó en la pared más extrema. Tomaba distancia. Volvió a subir al techo. De pronto, lo perdí...

Inspeccione las paredes blancas y desnudas y rastreé el techo. Por cierto, no sería mala idea arreglar esas grietas en la pintura que no había notado hasta ahora. La decoración minimalista no era tal, sino una despreocupación casi absoluta por lo accesorio ¿Dónde se escondió? ¿Se camufló?...¿Cómo? ¿Dónde?...Me puse en guardia mientras yacía...Me concentré en el oído. Me imaginé que mis orejas crecían hasta tener el tamaño de las de un elefante. Era todo oídos. Cerré los ojos. Mis orejas eran ahora como dos antenas parabólicas de esas que captan los sonidos del universo...Y apareció el zumbido. Venía de la derecha. Se acercaba. Tensé el brazo y así con firmeza la toalla entorchada. El insecto pasó rozando mi nariz a la velocidad del rayo. Apenas pude reaccionar. Volvió al techo...Percibí su sonrisa burlona y fachendosa.

Miré el reloj. Las siete y cuarto de la mañana, pasadas. Llevaba en el pulso con el mosquito desde que la claridad entró por la ventana. Encendí la radio en el canal clásico. Música apropiada para el desarrollo del psicodrama filosófico “Marlone contra el mosquito”...Tenía que acabar con ese insecto. Pensé en el general Sun Tzu y en el Arte de la Guerra: conoce a tu enemigo como a ti mismo. No te impacientes. La guerra es el arte del engaño...¡Ajá!

Visto desde la perspectiva del mosquito, yo era un inmenso ser puesto en este mundo por el Dios de los mosquitos para servirle de alimento a su especie. Según este encuadre, el mundo era de los mosquitos y como apetitoso bocado, poco me diferenciaba de una vaca, un caballo o cualquier otro mamífero de sangre caliente. Pero no. El Dios de los hombres, dicen los libros sagrados, creó el mundo para nosotros los humanos. Somos los reyes de la creación. Y este insignificante mosquito está predestinado a perecer. No hay espacio suficiente para los dos en esta habitación...O él o yo..No hay alternativa.

La reflexión antropocéntrica me llenó de vitalidad. Me erguí de un salto y la emprendí a toallazos contra el mosquito. Una y otra vez el insecto se escurría, desplegando maniobras aeronáuticas inverosímiles ¡Menuda performance! Luego de corretearlo unos minutos, volví a recostarme, jadeante. Ahí estaba. Me miraba desde el techo. Oía sus carcajadas. Me sentía ridículo, molesto e impotente...Yo, el Rey de la creación...”Si no conoces a tu enemigo ni te conoces a ti mismo, perderás una y mil batallas”, decía el general Sun Tzu. Y seguía: “no odies a tu enemigo, porque te ofuscarás”.

Obviamente estaba perdiendo los papeles...y la guerra. Decidí cambiar de estrategia. Me dirigí hacia la ducha. Dejé abierta la puerta de la habitacion y la del baño. Cerré el habitáculo de la ducha y abrí el grifo de agua caliente.

Sentí que estaba ahí mientras me enjabonaba. Abrí la portezuela de la ducha y asomé la cabeza. El vapor de agua se condensaba en el aire. Pensé en Hitchcock y en la famosa escena de la ducha. Me sentí observado. Como si el Gran Hermano de Orwell me estuviera escrutando desde su sala de control ¿Sería el mosquito un elemento más del guión para generar en mi algún tipo de respuesta como en el Show de Truman?

Mientras el agua disolvía el jabón de mi cuerpo pensaba en el tipo de sociedad que tendrían los mosquitos ¿Tendrían clases sociales? ¿O tal vez castas? ¿Tendrían políticos, sindicalistas? Este al que me enfrentaba...¿sería de casta guerrera o principesca, o sería un simple mosquito, un paria? No, no lo parecía. Además, sería una afrenta que un mosquito del montón me estuviera dando la guerra de esa manera. Me divirtió la idea de que me enfrentaba a un mosquito de la casta guerrera ¿Tendrían sus academias militares? ¿Tendrían los mosquitos ejército de tierra? ¿Reencarnar como mosquito es una evolución o un retroceso? ¿Será éste la reencarnación de un antiguo guerrero que paga un karma?

(Marlone, déjalo ya y lárgate..Deliras...)

No...no lo dejo. Una tensión en el abdomen me impulsó a seguir. Tengo edad suficiente para saber que esos apretones cósmicos deben ser seguidos sin vacilación. Por esos días había estado leyendo a Schopenhauer. Este filósofo señala que cuando uno llega a cierta edad y evoca su vida, ésta parece haber tenido un orden, un plan, como si la hubiera compuesto un novelista. Acontecimientos que en su momento parecían accidentales e irrelevantes, se manifiestan como factores cruciales de una trama elaborada.

¿Quién compone esa trama? Schopenhauer sugiere que, así como nuestros sueños incluyen un aspecto de nosotros mismos que nuestra conciencia desconoce, nuestra vida entera está compuesta por la voluntad que hay dentro de nosotros. Y así como personas a quienes conocimos por casualidad se convirtieron en agentes decisivos en la estructuración de nuestra vida, también nosotros hemos servido inadvertidamente como agentes, dando sentido a vidas ajenas. La totalidad de estos elementos se une en una gran sinfonía, y todo se estructura inconscientemente con todo lo demás. Es el grandioso sueño de un solo soñador, donde todos los personajes del sueño también sueñan...¿Qué significado tiene, entonces, la aparición de este mosquito?

(Marlone...¡por favor!...)

El apretón cósmico me empujó hacia el ordenador. Sabía que algo iba a pasar...Lo presentía. En la tradición indostánica de Los Vedas se puede leer que hay dos síntomas que revelan cuándo una persona se encuentra en el camino hacia la Iluminación. El primero es una despreocupación casi total por los problemas materiales. Las cosas pueden ir mal, pero ya no molestan. La paz es el estado común y corriente. El segundo síntoma consiste en la aparición recurrente de eventos sincronísticos. Las coincidencias con significado ocurren cada vez con más frecuencia. En esos casos me dejo llevar por el pensamiento intuitivo, por el lado activo del infinito.

El irremediable Google desplegó la primera página de millones de entradas para la palabra “mosquito”:

*Costa de los Mosquitos en Honduras y Nicaragua, sus habitantes se denominan miskitos...
-¡Mira tú!

*Hooke, el secretario de la Royal Society, ilustra por primera vez la larva del mosquito en su famosa obra Micrographia...
-¡Vale!

*Existen 3500 especies registradas.
-¡Vaya!

*Existen en todo el planeta.
-Pensaba que eran tropicales...

*Golfo de Los Mosquitos en Panamá...Caño Zancudo, Zancudal y El Mosquito, en Venezuela..

*Reino de Mosquitia, protectorado británico en Nicaragua (1830).
-Los británicos haciendo de las suyas...

*Todas las lenguas tienen un término para la palabra mosquito: bagg (ärabe), mogi (coreano), bung (chino), saaski (finlandés), yatuch (hebreo), knops (ruso), mbu (swahili), moustique (francés) moscerino (italiano)...

*Mosquito macho: los machos sorben néctar y jugos vegetales. Son chupadores, sin causar molestias a nadie.

*Mosquito hembra: sólo pican las hembras. Necesitan extraer la sangre para la maduración de los huevos. Precisan las proteínas de la sangre (hematófagos).

-¡Así que eres chica! -dije en voz alta, mientras miraba al mosquito inmóvil en el techo.

*Viven entre dos semanas y un mes, según la especie.

Me quedé pensativo... El ardor guerrero se fue diluyendo y ya casi no quedaba nada de él al anudarme la corbata. Mientras cerraba la puerta y bajaba las escaleras me decía que sí, efectivamente, había sido una sincronía...

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